Despedir a Juan Carlos Tedesco es no despedirlo. Su sabiduría, su tono siempre amable, sus convicciones y especialmente sus enseñanzas no se han ido ni se irán jamás. Hace muy pocos días atrás me comunique con el para conversar, como tantas veces lo hicimos desde Educar 2050, sobre su mirada de la situación actual e intercambiar ideas sobre el nuevo Plan que el Gobierno ha puesto sobre la mesa. Con su sencillez habitual y su elegante caballerosidad me dijo que estaba sin energías pero que "acordemos un momento para vernos". Y ese momento llega después de su partida y se extenderá, para todos los que lo valoramos, por mucho tiempo ya que seguiremos "viendo" a Juan Carlos cada vez que pensemos sobre educación. Juan Carlos seguirá presente y entre nosotros en las bases de su mensaje: la educacion como valor. Por eso su partida es una oportunidad para reflexionar sobre sus enseñanzas sobre la importancia de planificar la educación del futuro y sus ideas sobre la inversión en educación. Hace unas semanas atrás nos provocó desde un artículo publicado en La Nación. Dijo alli "La dirigencia gubernamental debe dejar la hipocresía de considerar a la educación el factor clave para superar la pobreza, garantizar la movilidad social, la competitividad genuina y la formación de los ciudadanos del siglo XXI y luego asignar recursos sobre la base de un punto más o menos según la inflación. Si es cierto que la educación puede promover todas esas dimensiones, debe ser la prioridad". Esta es una prueba de la vitalidad de Juan Carlos. Sigamos aprendiendo de el y valoremos su nobleza. Por todo esto no lo despidamos, solo comencemos otra etapa: escuchémoslo mas.
Reflexionar sobre la libertad supone reflexionar sobre nuestras vidas, sobre nuestras decisiones, sobre nuestra actividad diaria. La libertad es una aptitud, una capacidad, una competencia para actuar. El Diccionario de la RAE lo define como “ facultad natural que tiene el hombre de obrar de una u otra manera y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”. El ejercicio de este poder del ser humano para hacer o no hacer, llamado libertad, implica, en los hechos, elegir y decidir. Por eso viene a cuento al analizar el proceso que supone ser libre, la síntesis y crítica que realizo a continuación del libro "El valor de elegir” de Fernando Savater, quien encara la profundización del tema desde su origen. Vamos despacio. En primer lugar, destacar que esta es una obra filosófica bien escrita, es decir de accesible lectura pese a la complejidad y a la profundidad de su cavilación sobre un privilegio tan delicado como la libertad humana, la responsabilidad moral y la capac...
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