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¿La celda infranqueable?

Un gran guru hindú confesó que en su infancia fue educado en su casa por un tutor. El Maestro fue impuesto por sus padres. Este particular docente usó una peculiar manera de "permitir jugar". Marcaba con tiza en el suelo un gran circulo, dentro del cual sentaba al pequeño con sus juguetes y por horas (a veces horas y horas) lo abandonaba en ese espacio no sin antes decirle: "haz lo que quieras en este circulo pero siempre adentro, nunca lo cruces! y si llegas a salir los Monstruos sagrados de la India te comerán vivo" . Fea forma de educar. Manipuladora, indignante por la utilización del miedo como martillo que moldea una personalidad: a los golpes, a los sustos. Pero no es muy diferente de la que muchos de nosotros hemos recibido, donde la tiza y el circulo fue reemplazada con paradigmas que nos crearon (y que nosotros mansamente) aceptamos. El gráfico del circulo ejemplifica el poder de un paradigma. Ellos operan como límites, como una poderosa celda que nos ro...

Simplemente de adentro

El equilibrio al hablar de sentimientos es uno de los exámenes más difíciles de aprobar. Uno piensa lo que dice y muchas veces dice lo que piensa pero cuando de sentimientos se trata la materia juega y pone en funcionamiento el combustible del corazón que literalmente bombea distinto. Y ese bombeo, precisamente, produce un nuevo combustible repleto de endorfinas que genera y realiza un cambio de control: ya no es la mente quien dirige sino ese músculo que trabaja sin cesar bombeando sin parar. Quien habla, quien piensa, quien intenta ordenar sus expresiones no es el mismo. Hubo un grupo comando que tomó la sala de conducción: se apoderó del timón y capitanea el barco. En este supuesto la persona que habla y manifiesta lo que tenga que decir no piensa articuladamente sino que da forma a las letras que el corazón expulsa. Y esa puede ser la forma más linda de poder despojar del disfraz a un te quiero por un te amo, con letras quizás grandes y desordenadas, rojas de pintura fabricada en ...

"Negociar con la vida", segunda edición de Penguin Random House Grupo Editorial

Acaba de salir a Librerías, la segunda Edición de mi libro "NEGOCIAR CON LA VIDA". No puedo tener mayor privilegio que esta nueva versión, mejorada y ampliada, cuente con el Prologo del Filosofo, Pedagogo, Escritor, Profesor y Amigo José Antonio Marina. Compartir estas líneas es un placer y una emoción que jamás imaginé posible. Negociar con la Vida - Prólogo a la 2da Edición La misión de un prólogo, tal como yo la entiendo, consiste en explicar al lector en ciernes por qué debe adentrarse en el libro. El prólogo debe ser, por lo tanto, la narración de una experiencia previa. El libro de Manuel Alvarez-Trongé me interesó, en primer lugar, por el enfoque que su título ya revela. La vida es una realidad omnipresente y elusiva a la vez. Por eso tiene razón el autor al citar la frase de John Lennon: “La vida es aquello que nos pasa mientras estamos haciendo otras cosas”. Parece insensato gastar sin darnos cuenta lo único que poseemos. El grande y dramático Quevedo lo expre...

En defensa propia

Una de las causas más perversas del sufrimiento de una Nación es la ignorancia. Donde las personas no alcanzan a leer o escribir con solvencia hay retraso y pobreza, donde la mayoría no termina los estudios obligatorios se desconocen los principios democráticos y donde esto ocurre los ciudadanos se ven impedidos del ejercicio cabal de sus derechos. Todas estas son consecuencias de la falta de buena educación y conducen a una comunidad a padecer, entre otros males, situaciones de violencia tanto por los abusos del poder de turno como por su propia conducta. Es que la falta de aprendizajes es caldo de cultivo para todo tipo de excesos autoritarios. Ante una sociedad que no reacciona por la defensa de sus derechos democráticos surgen los patoteros del poder y la calidad institucional desciende por un peligroso tobogán. El respeto a la ley no es un objetivo para quienes lo detentan: su fin justifica los medios. Y la ignorancia del ciudadano común contribuye al caos al no permitirle expres...

Educar al votar

2015 es un año electoral en Argentina. Elegiremos nuestros representantes para que sean Presidente, Gobernadores, Legisladores e Intendentes. Votaremos candidatos por razones diferentes. Algunos lo harán por tradición o fidelidad a un partido, otros por identificación con la persona que se postula para el cargo, algunos se decidirán por un voto estratégico. Los motivos pueden ser tan técnicos como emocionales pero todos ellos suponen un objetivo que nos unifica: votaremos por autoridades que trabajen por una Argentina mejor. La gran duda que esta reflexión genera es cuál es exactamente el significado de una "Argentina mejor". Entre los temas que deciden una elección juegan indiscutiblemente un rol preponderante los económicos. La inflación, el desarrollo, el empleo, los subsidios y el salario son determinantes. Pero también lo son los temas vinculados con los aspectos sociales como la inseguridad, la lucha contra la pobreza, la desigualdad, el narcotráfico, la salud púb...

¿La celda del paradigma o vale la alegría?

Debo reconocerlo. No descubrí el significado hasta bien pasada la vida. Estaría en mis 20 y pico cuando un día determinado mi interpretación de la palabra paradigma cambio. Hasta ese momento asimilaba el concepto a una idea de valor, de verdad, de objetivo. Sabia que etimológicamente el término se origina en una palabra griega que significaba "ejemplo" pero no mucho mas. Quizá fue  por eso que para mi paradigma era una palabra que me inspiraba respeto, aun sin entenderla. La tenia allá arriba, como esos libros viejos -bien encuadernados-, de la estantería mas alta, de los cuales leemos el titulo y nos inspiran solemnidad pero que no tenemos la mas puta idea de lo que hay adentro. Pues bien, fue por eso (y por esa curiosidad que la vida me puso de collar) que me puse a investigar. Y descubrí cosas interesantes que me hicieron crecer. Repasemoslas juntos:  1) El concepto de paradigma fue sumamente relevante en la ciencia (y lo sigue siendo). "Considero a los paradigmas co...

Sin correr

Hay etapas en la vida que no las vivimos, las corrimos. Teníamos claro la necesidad de acelerar. El hacerlo, ya por el solo hecho de convivir con la adrenalina a flor de piel y la velocidad golpeando el pecho, justificaba la acción y premiaba en secreto nuestro ego que feliz disfrutaba el esfuerzo de correr. Así trabajamos, estudiamos, entrenamos, intentamos amar y jugamos en el teatro de la vida que nos miraba de costado y con sonrisa cariñosa nos preguntaba algo que no escuchamos ni nos importo oír. Fue sadismo de juventud: nos daba placer apurarnos y cansarnos y sufrir. Queríamos ser perfectos, no tolerábamos el error y el colmar el deposito de nuestras cosas para hacer, tranquilizaba nuestro exagerado deseo de éxito "fast track". Éramos invulnerables y vertiginosos, hasta en nuestras decisiones estratégicas a futuro. Futuro que no entendíamos en su dimensión ni en su esencia pero que nuestra soberbia disfrazada de estratega intelectual nos convencía al oído con bellas pal...