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Mostrando entradas de 2021

La meritocracia no es justa

 ¿Qué significa merecer? Empecemos por la primera definición del Diccionario de la RAE " Hacerse digna de premio o de castigo,  cuando se refiere a una persona ". Asi expresa la primera acepción del término. Parecería que el eje de la cuestión entonces está en entender qué significa "hacerse uno digno". Digno es, también segun el Diccionario, aquello que "corresponde", que es "proporcionado a la condición de alguien o algo". No resulta muy clara la conjunción de ambas definiciones pero nos da una pauta: para la lengua oficial española que un ser humano merezca supone que aquello le corresponde y que es proporcional a su condición. Bien. Primer escalón. Quiero ir más allá. Se escucha y se lee en los medios opiniones de distintos referente que sostienen que " el mérito y la meritocracia debe ser la norma reguladora del desarrollo de una persona " y me pregunto qué quieren decir exactamente con esta afirmación. Parecería que las virtudes

¿De qué estamos hablando cuando hablamos de felicidad?

 "Estado de grata satisfacción espiritual y física" . Asi comienza definiendo el Diccionario de la Real Academia Española el significado de la palabra felicidad. Lo interesante (y polémico) es que esta es una definición reciente. Hasta hace unos años atrás la Real Academia la definía distinto. Se podía leer en la primera acepción de "felicidad" que esta era un "estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien". No quiero incurrir, al comienzo de estas líneas, en una discusión sobre los aciertos o desaciertos del diccionario de nuestra lengua pero si mostrar, con este ejemplo, la dificultad que conlleva responder la pregunta que plantea el título de esta reflexión.  Por otro lado, lo que obviamente ningún diccionario describirá es si este estado de satisfacción, que hoy supone el concepto según esta mirada, es un objetivo viable. Cuando utilizo este término lo hago con intención manifiesta: "viable" deviene de la palabra "vida",

Elogio a la desilusión

 "Desilusionar: perder las ilusiones". Asi define el Diccionario de la RAE ese sentimiento tan íntimo que  nace con la acción de de la desilusión. Lo que no define es lo que significa la toma de conciencia de la pérdida. ¿Por qué? Porque es muy dificil y delicado definir la ilusión que se extraía, lo que se escapa, lo que se diluye, lo que se derrumba. ¿Y porqué es tan dificil? Porque la desilusión supone darse cuenta de un error propio, personal. A veces es un error de apreciación, a veces de perspectiva y a veces supone no solo comprender sino sentir en nuestra piel, y a corazón abierto, que somos extremadamente vulnerables, frágiles, tremendamente humanos y quizás lo más doloroso: que nos hemos vuelto a equivocar. Des-ilusionarnos es una trompada a nuestro ego que nos ha impedido ver la realidad, que construyó una ficción en nuestra mente y la vistió de colores impactantes y la ilumnó con luces cegadoras. Fue asi que la esperanza se convirtió en complacencia, y su atractiv

No es solo el regreso

Argentina enfrenta hoy una crisis mayor que la que supuso el COVID-19. Se trata de la crisis educativa más grave de su historia reciente que comenzó mucho antes de la pandemia y que se agravó con ella. A fin de 2019, justo antes de la epidemia y a pesar de enormes esfuerzos y algunos avances, la realidad nos indicaba que la mayoría de los y las adolescentes no terminaba su educación obligatoria, sus aprendizajes eran mínimos (más del 50% tenía serios problemas de comprensión lectora) y la desigualdad educativa mostraba distorsiones extremas entre un alumno o alumna dependiendo de su cuna al nacer.   Hoy, después de un año de pandemia esta situación se ha agravado. El Coronavirus generó una “catástrofe generacional” como la definió la ONU. Se produjo la mayor interrupción simultánea de servicios educativos presenciales de la historia y esta afectó  a  más  de  90%  de  la  población  mundial  de  estudiantes (UNESCO, 2020). El impacto de esta interrupción en el mundo generó pérdidas de